No teman a la Bestia-Carlos López DAzur









a Lilith, esposa de Adán y primera mujer


antes del nacimiento de Eva








Contigo haré las paces porque yo me siento

igual que tú, si es cierto lo que dicen tus acusadores.

Que abríste la puerta de lo prohibido.

Que rechazaste el orden del Establecimiento

y aquello que pretendió ser la mala ley

contra tu rango / privilegio de Primera Madre.



Amaste la Luna llena, lo sé y toda autonomía.

¿Y cómo te llaman hoy? Luna Negra.

Con la autopertenencia te reclamas desde el ovario,

a las mamas desnudas y tu cabello ondulado,

abundante, es rojo y lo rizas y con él inventas

tu perfil y media luna y te ocultas con un manto

y, ¿quién ha visto tus nalgas tan hermosas

que no se desdiga en delirios, al soñarse

otra vez en el gozo de tu opulenta figura?




Haré las paces con el misterio que te alude,

bello animal, ambivalente corazón del inframundo.

Te veo en tránsito a una civilización que te olvida;

pero son ellos los seres aberrantes, malignos ellos

que cometen desacato y te maldicen,

comen de tu pan y se van, opositivos,

desagradecidos, tentados por los homicidios,

ávidos del deseo, porque nada más hermoso

ha sido visto, desde que nacíste,

perfecta entre las bestias, más perfecta

que el simio y el primate que es el hombre.




«Mala bestia», te llaman, «Doble-Opuesto,

diablesa, Luna Negra, Serpiente, Apátrida,

Infanticida, Transgresora».




Aquí estoy organizando esta memoria.

Te anticipo con amor: Lilith, me agradas.

Y nada humano es más real que tú.




En consecuencia, te llamaré como Adán

al bendecirte, mi descanso. Y aseguro ya

que fuíste, has sido y serás La más amada,

Caminante nocturna, Placer Militante

de la hembra más grata y adorable.

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